Valoro más mi vieja cámara

Llevo ya un mes con el reto de no comprar nada durante un año.

Y ya hay una ventaja clara que estoy notando en mi día a día: valoro mucho más mi vieja cámara de fotos.

Por dos razones:

La primera es obvia. Como no me he comprado la nueva cámara, sigo usando mi cámara antigua cada día. Y cuando la utilizo me doy cuenta de lo mucho que me gusta y lo que disfruto haciendo fotos con ella.

La segunda razón es curiosa. Como conscientemente yo he decidido no comprar una nueva cámara, cada vez que utilizo mi vieja cámara me recuerda cuáles son mis valores, qué es lo que para mí es importante en la vida. Me hace sentir bien conmigo mismo.

Y esto que me ha ocurrido con la cámara, me sucede con muchas cosas. Valoro más el portátil con el que estoy escribiendo estas líneas. Aprecio más la chaqueta y camisa que llevo hoy puestas.

Uno de los problemas de estar cambiando de móvil o de coche todos los años, es que se convierte en algo de usar y tirar, sin valor. No tienes tiempo de vivir experiencias maravillosas o de apreciar todas las cosas buenas que tiene.

Yo entiendo perfectamente que las empresas utilicen sus trucos de marketing para crearnos necesidades y hacernos creer que necesitamos el último modelo de cámara, móvil, coche, televisor o vestido.

Pero la verdad es que no solo no lo necesitamos, sino que cuando estamos continuamente comprando el último grito y descartando lo que tenemos, en realidad estamos haciendo que nada de lo que tenemos valga nada.

Porque lo que hoy es el último grito, mañana ya está anticuado.

¿Te ha pasado esto a ti con alguna cosa? Que la valoras mucho por todas las experiencias y buenos momentos que has vivido con ella. Cuéntame en comentarios.

Comments 2

  1. A mi me pasa con los juegos arcade antiguos. De tanto en cuanto desempolvo la vieja nintento y la Sega Megadrive para jugar, sobre todo cuando viene mi hermano a casa. Sí, hay juegos mejores, pero así rememoramos viejos tiempos.

  2. Igual no es lo mismo, pero hay ropa que conservo desde hace mucho tiempo y a la que le tengo especial cariño. Mucha la uso ya para estar por casa, pero otra, como algunos abrigos, me gusta especialmente ponérmelos porque me recuerdan ciertos momentos y personas. Además, me hacen sentir algo más joven.

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